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martes, 22 de enero de 2013

¿Porque tenemos que enamorarnos?

Es la historia de Karina, una jóven como las demás, con la vida en la palma de sus manos. Las decisiones son para después, ahora necesito vivir y disfrutar. Y enamorarme. Muchas veces. Hasta que aparezca el adecuado. Pero cometió el error de pensar que con 16 años lo había encontrado.
Es una sensación extraña. Es amor. Es odio. Indiferencia. Calor. Frío. En una sensación compleja. Aunque trates de describirla, te resulta imposible, porque no es una sensación, es una mezcla de miles de sensaciones. Ni siquiera eres capaz de analizarlas todas. Es una en cada momento, cada segundo. Cambias de parecer y no eres capaz de ser consecuente contigo misma.
Te tiras en cama y lloras hasta que te quedas dormida. Te levantas con resaca, ves el mundo de otra manera. Te acuestas tan feliz que eres incapaz de dormirte. Piensas en todos los momentos y todas las sensaciones que te transmitieron. Piensas que es amor. Te despiertas con ganas de llorar, de sacarte de la cabeza y de sacarte del corazón todas esas tonterías que desearías no sentir mas. Odias. Odias. Odias. Pero no dejas de amar. Maldices cada momento que no pasa contigo. Celos. No eres capaz de asimilar que tan solo seáis amigos. Lo miras, lejos, sin que se de cuenta. Y piensas en su sonrisa, en la que hace cuando se da cuenta de que le estabas mirando. Y una vez mas te vuelves a dormir pensando que jamás será tuyo. Es otro mundo, piensas. No se conformaría conmigo, piensas.
Sin embargo el mundo da vueltas, vueltas y mas vueltas. Un día te levantas y esta a tu lado. Te sonríe. Y tu le devuelves la sonrisa, como un acto reflejo. Con 20 años tienes toda la vida por delante, piensas. El amor por fin ha llamado a mi puerta, y desearía poder abrirla. Sin embargo necesito la llave, y solo la podría conseguir enamorándome de nuevo por primera vez. ¿Acaso es vano el amor? ¿Es celoso? ¿Es vital para la vida? ¿Porque tenemos que enamorarnos? Día tras día, la misma sonrisa, y poco a poco se desvanece para dar paso a un despertador impertinente, que anuncia el principio de una jornada que jamás acaba. Ser adulto es ser responsable y saber que un despertador no despierta, solo avisa de que ya hora de cumplir tus responsabilidades. Los abrazos quedan atrás y dan paso a miradas de reproche por no poder llegar a fin de mes. El sexo desenfrenado pasa a un segundo plano, y deja paso a una cama fría noche tras noche, a veces incómodos momentos de cariño, pero fríos igualmente.
Pienso. Donde ha quedado el amor, el dolor, la indiferencia, el frío y el calor. Las emociones juveniles. Quedaron atrás. El amor se fue con ellas. ¿Y que me queda? Las personas solo se enamoran una vez, y durante un tiempo limitado.
Me voy. Adiós. Necesito buscarme a mi misma, recordar quien era. Y saber si sigo siéndolo. Enamorarme otra vez. O intentarlo.

1 comentario:

  1. Ohhhhh. Me gustaaaaaaaaaaa
    esta muy bien. Y eso suele ser verdad en muchos casos.
    Es una pena. Piensan que por vivir juntos las cosas seran mejores. Pero en ese momebto es cuando empieza lo dificil. Si si. Grande realidad.

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