Esta noche soñé contigo. Estábamos en una fiesta, una tranquila fiesta en una casa llena de gente. Cada uno rodeado de diferentes personas, pero los dos atentos el uno al otro. Nos sonreíamos si veíamos que nos estábamos mirando de reojo, pero no te acercabas a hablarme. Me senté en un sofá, rodeada de gente. La decoración de la fiesta era la cosa mas simple que había visto en mucho tiempo. Varias guirnaldas de colores puestas en puertas, ventanas y paredes, unos cuantos globos en el suelo, una mesa-picnic en el centro del salón con garrapiñadas y cosas para picar. Y luces de colores, un ambiente semioscuro. La música no dejó de sonar en toda la noche, de eso se encargaron mis amigos. Sin duda era un sueño bastante real, excepto porque tu estabas allí.
Cuando me levanté de mi sofá y fuí al centro del salón te volví a mirar, desde lejos. Sin duda estabas increíble. No se si fue tu americana negra, o tu sonrisa; siempre tan sincera y simpática, pero sin duda decidí acercarme a ti antes de que fuera demasiado tarde. Sin embargo, antes de dar mi último paso hacia el valor apareció una mujer. Rubia, alta, simpática. La imagen de la perfección. De repente mi valor cayó al suelo, hasta valores insospechados. Me acerqué a la mesa y pille un trozo de pizza. ¿Los sueños no suelen ser buenos? pensé. Normalmente ocurren tus deseos. A partir de ese momento todo estaba bastante borroso, excepto tu mirada, que era algo que recuerdo de vez en cuando.
El caso, al final de mi sueño, y justo antes de despertarme estábamos solos en el salón. Y tu te acercabas a mi, un poco tímido, un poco gracioso. Y yo, desde mi sitio te observaba, deseando con todas las fuerzas de mi cuerpo que me hablaras. Finalmente te sentabas a mi lado, en el sofá. Ahí, en medio de esa oscuridad, y mientras sonaba no se que canción romántica te acercaste a mi lado y me pasaste un brazo por mi hombro. El derecho sino me equivoco. Me miraste. Te miré. Y me sonreíste. Mantuvimos una conversación, dios sabe sobre que, y finalmente te acercaste a mi un poco mas. Y me besaste, ¿porque no?
- ¿De verdad pasó todo eso, o es justo lo que quieres que haga ahora?
- ¿De verdad tienes que preguntármelo? - Dije mientras sonreía con un poco de picardía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario